Detestamos la pobreza y
todo lo que amenaza el bienestar.
- El gran coreógrafo Sergei Diaghilev, tal vez uno de los más grandes del mundo en su arte, le pedía a las bailarinas que soñaban con entrar a ser parte de su compañía de Ballet, “déjame atónito”.
- En una época especialmente difícil para Nintendo su principal diseñador de video juegos, preocupado y comprometido, se acercó al presidente Hiroshi Yamauchi y le preguntó ¿presidente, en un momento tan complicado como este qué puedo hacer por la empresa? El señor Yamauchi se limitó a contestarle: “Construye algo grande”.
- El legendario hombre de publicidad David Ogilby dijo a un redactor publicitario que le preguntó sobre el resultado deseado de un proyecto trascendental: “¡Hazlo inmortal!”.
Me detengo ante estas tres historias y quisiera que sus lecciones impactaran las inteligencias y moviera los espíritus de todos los colombianos: hagas lo que hagas “déjanos atónitos”, cualquiera que sea tu próximo proyecto “construye algo grande”, sea cual sea tu próxima acción “hazlo inmortal”. Si estas tres recomendaciones se meten obsesivamente en tu mente, si se convierten en la brújula de cada uno de tus pasos puedes estar seguro que la crisis saldrá huyendo de tu lado, no por hoy sino por siempre.
Defino crisis como la ausencia de preparación oportuna. Así como para la lograr una vejez sana, con un cuerpo vital y mentalmente lúcida uno sólo se puede preparar en la juventud, para tiempos de crisis tienes que prepararte cuando todo anda brillantemente bien en tu vida personal y profesional. De esta manera los golpes duros y a veces crueles que necesariamente nos va a dar la vida nos encontrarán mejor dotados, primero para resistirlos y luego para superarlos. Creo que estas tres recomendaciones son trascendentales para que nunca, nunca, nunca, seamos víctimas de la crisis aunque nos llegue. Puede ser un poco difícil entender que uno no tiene porqué entrar en crisis aunque llegue.
Voy a proponerte algunos ejemplos que espero logren inspirarte. De paso digamos Inspiración es un término que jamás ha tenido cabida en el mundo empresarial como un concepto estratégico conscientemente establecido. La inspiración es una dimensión propia de pensadores insólitos, que creen en realizaciones insólitas, hacen propuestas insólitas y actúan de manera insólita. Los tiempos de crisis necesitan mentes inspiradas porque es en ese estado en que podemos ser innovadores. Aprende a valorar la inspiración como factor determinante para ser atrevido. Abraza la inspiración como una idea que puede producir resultados asombrosos y altamente competitivos. Investiga un poco y verás cuántas grandes realizaciones se le deben a los estados de inspiración de sus creadores. Ahora volvamos a los ejemplos que te prometí.
Apple entró en una durísima recesión competitiva cuando salió de la presidencia de la compañía Steve Jobs peleado con el presidente que él mismo llevó el Sr John Sculley a quien sacó de Pepsi con una determinante pregunta ¿Prefiere pasar el resto de su vida vendiendo agua azucarada o tener la oportunidad de cambiar el mundo? »(otra sentencia que uno debería mantener presente para jamás entrar en crisis: procura que cada cosa que hagas tenga el poder de cambiar el mundo). Con Sculley al frente apple se volvió una empresa gris, perdió su magia, su encanto se opacó, dejó de deslumbrar a sus clientes, se volvió una más en el mercado, resultado: crisis. Cuando te conviertes en uno más no tardarás mucho tiempo en tocar los linderos de la crisis. Steve Jobs tuvo que volver, revolucionó en muy poco tiempo lo que se venia haciendo en Apple, con su conocida e irreverente audacia propuso sacar computadores de psicodélicos de impactante diseño y atrevidas aplicaciones, rompió la rutina de los computadores del mismo color beige con la misma gastada forma y las mismas sosas aplicaciones. De inmediato el mercado explosionó de nuevo para Apple. El año pasado cuando se ya se iniciaba la crisis mundial en los Estados Unidos Steve Jobs pone a los ciudadanos americanos a hacer largas filas durante días y noches hambrientos por tener su nueva propuesta tecnológica: el iphone.
En 1982 la aerolínea escandinava SAS estaba quebrada. La junta directiva decide jugarse la última carta y nombra como presidente a Jan Carlzon quien venía de la empresa de carga. En su primera reunión con la junta directiva Jan carlzon hace una propuesta atrevida e insolente: “necesito que la junta apruebe un endeudamiento de 40 millones de dólares para sacar la empresa, de lo contrario no cuenten conmigo”, esto pareció lo más desatinado, sin embargo Carlzon no cedió en su loco empeño, logró convencer a la junta y SAS se convirtió en un año en la empresa líder en el transporte aéreo de ejecutivos y dio utilidades por 8 millones de dólares, todo en un año.
Henry Ford ante la desbandada de los obreros que se aburrieron con su trabajo en serie (Ford montó la primera ensambladora en serie) y ante el peligro de quebrar por no producir la alta demanda del mercado, de un día para otro revolucionó la industria americana al pasar de pagar 2,5 dólares la jornada de trabajo diaria a cinco dólares, los empresarios de todo el país se le vinieron encima pero Ford al día siguiente de su anuncio vio como se presentaban diez mil obreros deseando trabajar para la Ford. Una salida insólita a una crisis, atrevida a rabiar, estúpida para los empresarios de la época, pero de gigantescos resultados.
Estos son ejemplos de mentes que tenían un propósito claro: “hacer algo inmortal”, “dejar al mundo atónito”. No tiene mérito alguno acobardarse ante las dificultades parando los proyectos que pueden ser la salida a la angustiosa crisis que tanto te agobia. Los tímidos mentales no heredarán el reino de los cielos, ni serán recordados con orgullo por sus hijos. Cuando se retiren laboralmente no tendrán el plácido recuerdo de sus audacias, no se les podrá aplicar la frase de Marcel Proust “la felicidad es buena para el cuerpo, pero la adversidad desarrolla el poder de la mente”. Tampoco tendrán el derecho a pronunciar la victoriosa máxima de Winston Churchill “los momentos más oscuros son también las ocasiones en que tengo la obligación de ser más creativo”.
Lo que nunca deberíamos hacer en tiempos de crisis
No te vuelvas conservador, no te dediques a proteger lo que tienes porque en tiempos de crisis una estrategia de sólo defensa te vuelve ciego ante las oportunidades que requieren arrojo y valentía. cuando te dedicas a defenderte tu mente produce ideas bloqueadoras que se convierten en una muralla que protege lo que tratas de defender pero a la vez esa muralla te impide el acceso a las ideas nuevas e innovadoras.
En tiempos de crisis no te cases con las estadísticas de los expertos que con datos firmemente comprobados te demuestran que las cosas van mal y se pondrán peor. No te alarmes con los titulares de los medios que de manera espectacular te amedrentan con sus informes colosalmente investigados. Los medios no entienden que cuando ellos causan pánico con sus informes, ellos son los primeros perjudicados ya que lógicamente las empresas rebajarán las pautas publicitarias, entonces de manera estúpida demostrarán la certeza de sus predicciones nefastas ya que de inmediato notan como las están viviendo en carne propia.
En tiempos de crisis evita tomar decisiones basado en hechos y datos. No te llenes de hechos y datos para justificar tu incapacidad creativa e innovadora. Lo hechos y los datos son la justificación de las mente mediocres para seguir en sus estados de paralizante comodidad. Te dan la razón porque son ciertos, pero pertenecen al pasado, son sólo historia. Son certezas comprobables pero eso no significa que merezcan nuestra devoción, por el contrario, los tenemos que romper cambiando el paradigma que los causó. Ni Copernico, ni Galileo Galilei, ni Cristobal Colón, ni Thomas Alba Edison se basaron en los hechos y datos del momento para hacer sus impresionantes propuestas que cambiaron el rumbo del mundo. Por el contrario fueron ferozmente rechazados por atreverse a contradecir las verdades de la época. Todos ellos tenían claro lo que muy pocos saben y es que la gran mayoría de las verdades son circunstanciales no eternas.
No aceptes las experiencias ajenas sean positivas o negativas como puntos de partida para tu toma de decisiones. El hecho de que a otro le haya ido mal con un determinado proyecto no te dice nada a ti. Si ha triunfado tampoco te lo tomes en serio. Tu no eres el otro ni tu mente piensa como el potro, ni tu ejecución será como la de ese otro. Que te sirva como un referente, no como una brújula. Aquí mismo te he colocado muchos ejemplos para que sean tu inspiración y sólo tu inspiración. No te sometas a la crisis porque cuando lo haces sin darte cuenta estás renunciando a tu libertad ya que el miedo que te infunden desde afuera te castra tu libertad para hacer nuevos negocios, debilita tu libertad para innovar y para invertir. Y lo peor de creer en una crisis es que pierdes la más grande de las libertades, la libertad de tomar tus propias decisiones.
Las bondades de la crisis
Sin crisis la dinámica es lenta, la vida carece de emociones, la mente se entumece, la iniciativa se anestesia, la intrepidez se enfría. Necesitamos la crisis para despertar el genio que hay dentro de cada uno, para hacer que nuestro pequeño mundo sea un ejemplo para los pequeños mundos que nos rodean. La crisis templa el carácter, fortalece la confianza interna, desplaza el miedo, destierra el cáncer de la comodidad y el confort que nos vuelven negligentes mentales.
Los espíritus que acogen la crisis con grandeza se sacuden de la mediocridad, despiertan una exagerada curiosidad en todo cuanto llega a sus manos porque en alguna parte puede estar esperando dormida una oportunidad. Ten presente que cuantos menos recursos tenga tu país, tu empresa o tu familia o tu mismo más buscarás dentro de ti para idear innovaciones que te permitan abanderar cualquier emprendimiento por imposible que parezca. Recuerda que Japón es paupérrimo en recursos naturales, además fue destruida y su orgullo humillado en la segunda guerra mundial, sin embargo, le bastaron sólo veinte años para convertirse en potencia mundial. Sin duda alguna una crisis no es motivo de placer, pero tiene una gran bendición: nos hace sentir plenamente vivos.